En la cueva de las Güixas aparecen las alas mutiladas de una preciosa mariposa. Como si se tratase del escenario de un crimen podemos tratar de recomponer los hechos aunque solo se trate de un caso de alimentación propio de la cadena trófica. Algún murciélago, ¡se dio un buen atracón anoche!

Restos de mariposa Isabelina en la cueva de las Güixas.

Es fácil reconocer las llamativas alas de la mariposa isabelina (Graellsia isabellae), una espectacular mariposa de gran envergadura. Son verdes con unas venas de color marrón rojizo que recorren toda la superficie del ala y con unos ocelos azulados y amarillos muy destacados. En los meses de mayo y junio estas mariposas ya en estado adulto realizan sus vuelos y lo hacen de noche, precisamente cuando los murciélagos también emprenden el vuelo de caza para alimentarse de diferentes especies de insectos. Al atardecer los murciélagos salen de sus refugios y se mueven por los alrededores cazando insectos, pudiendo llegar a capturar entre quinientos y mil en una noche, hasta regresar al refugio antes del amanecer.

Presa y depredador de este caso tienen algunas cosas en común. Ambas son especies protegidas, de baja capacidad de regeneración ya que tienen una sola cría al año y una de sus principales amenazas es el uso de ciertos pesticidas.

Los pesticidas afectan gravemente a los murciélagos, que se ven perjudicados por el uso de fumigaciones para el tratamiento de diversas plagas de insectos. Las hembras de mariposa isabelina ponen los huevos en las acículas de los pinos de los cuales se alimentarán las futuras orugas. Estas sufren una alta mortandad con algunas fumigaciones que se aplican en primavera para el tratamiento de las diversas plagas que afectan a los pinares y que eliminan también a otras especies que se alimentan de los pinos sin constituir una plaga.

Así, ciertas actividades humanas para el control de plagas suponen un riesgo para diferentes especies de fauna. Los murciélagos insectívoros, como los que habitan en la cueva de las Güixas, ¡son fabulosos insecticidas naturales! Controlan y regulan las poblaciones de insectos, que pueden llegar a ser plagas forestales o agrícolas, mantienen el equilibrio de los ecosistemas y prestan valiosos beneficios para la salud pública, imprescindibles para el bienestar humano.

Algunas intervenciones humanas, como la reducción de sus refugios o la introducción de pesticidas en la cadena trófica, ponen en peligro la supervivencia de los murciélagos. Un descenso en sus poblaciones podría además aumentar la transmisión de enfermedades realizada a través de algunos insectos y favorecer el incremento de epidemias que afectan al ser humano. Conocer las relaciones de los ecosistemas y su equilibrio es fundamental para relacionarnos con ellos de una forma saludable, así, todos salimos ganando.

Imágenes: Reyes Giménez