La organización, en la que participan alrededor de 70 voluntarios, ha incorporado nuevas medidas preventivas al reglamento de los participantes para reforzar su seguridad durante la carrera ante las altas temperaturas que se anuncian para la jornada del domingo. Los corredores ascienden en 8 kilómetros 2.000 metros de desnivel positivo.

La décima edición de la espectacular y explosiva 2KV, el único doble kilómetro vertical de ascenso y descenso de España y uno de los pocos existentes en Europa, llega este domingo a Villanúa y sitúa la cima de la Collarada (2.886 metros), en el sueño de los cerca de 150 corredores que tomarán la salida a las 8 de la mañana. Esta décima edición debería de haberse celebrado en 2020 pero la pandemia, como en tantas otras cosas, alteró los calendarios y aniversarios. Ahora la fiesta de la primera década se celebrará por todo lo alto, nunca mejor dicho.

La ola de calor que atraviesa el país, y que según las previsiones meteorológicas se prolongará hasta la próxima semana, se presenta como la gran amenaza de esta edición para los participantes. La montaña pirenaica no se queda al margen de estas temperaturas más propia de lejanas  latitudes. Anchel Terrén, director de la prueba, reconoce que “esta es la gran preocupación que tenemos ahora, principalmente por los voluntarios que apoyan a los corredores durante toda la ascensión. Los participantes estarán de regreso en Villanúa cuando el calor todavía sea soportable, pero arriba quedarán los voluntarios recogiendo los avituallamientos y haciendo posible que el monte vuelva a quedar como lo encontraron antes de comenzar la prueba. Ellos serán los que más sufran el calor”.

De momento, la organización ha introducido algunas medidas en el reglamento para contrarrestar las altas temperaturas que se esperan el domingo. Los corredores obligatoriamente deberán portar en la salida medio litro de agua y se ha doblado el avituallamiento líquido para no correr riesgos de desabastecimiento.

VUELVEN LAS DOS MODALIDADES DE SUBIDA Y BAJADA

Este año, coincidiendo con el décimo aniversario de la prueba, se recuperan las dos modalidades tradicionales: el doble kilómetro de subida y bajada, el denominado «Puyar y baxar», con salida y llegada en Villanúa; y el de solo subida, conocido popularmente como «Puyar nomás», con el mismo itinerario que el recorrido completo, pero con la línea de meta en la cima de Collarada. Son 8,5 Km. de exigente subida hasta la cima de la mítica cumbre, el pico más alto de La Jacetania con sus 2.886 m, y otros tantos de vertiginoso descenso hasta Villanúa, para quienes quieran completar el doble kilómetro completo.

La magnitud de la prueba se mide por los desafíos organizativos. La organización ha contratado un helicóptero para subir el avituallamiento a la cima del Collarada, que se une al trabajo que decenas de voluntarios realizan en los días previos para transportar la comida y bebida a los puntos de avituallamiento dispuestos a lo largo del recorrido. Nada es fácil en la 2KV; la logística necesaria exige imaginación y grandes esfuerzos humanos y técnicos para resolver todos los problemas e imprevistos que puedan presentarse.

Como recuerda Anchel Terrén, “el escenario en el que se desarrolla esta prueba es una montaña de casi 3.000 metros en el que es imposible anticiparse a los problemas. Por eso hay que extremar al máximo todas las medidas. Yo solo me quedo tranquilo cuando todos los atletas y voluntarios regresan a Villanúa”. El helicóptero contratado para subir los avituallamientos a la cima es también el único transporte posible para evacuar a los corredores en caso de lesión o accidente.

2KV: UN RECORRIDO DURO E INIGUALABLE

La subida a Collarada no da ni un respiro. Desde Villanúa, a 953 metros, se sale en dirección a la cueva de Las Güixas y tras pasar un tramo de escaleras, se llega a una pista que se abandona rápido para seguir por una senda hasta los llanos de Moscasecho, donde se encuentra un avituallamiento líquido.

De aquí, se sigue por el Camino Viejo hasta La Trapa, bellísimo paraje donde habrá otro avituallamiento tras pasar el refugio, éste con sólidos y líquidos. Aquí comienza el Achar, la parte más técnica y complicada de la ascensión. En este punto equipado con cadenas, Anchel Terrén señala que, “es donde se sitúan los voluntarios con mayor experiencia en montaña porque las exigencias a las que se enfrentan los corredores requieren una cobertura más segura y eficaz”.

Nada más pasar el Achar habrá otro avituallamiento líquido. Aquí comienza la tasca y a la altura de la fuente de los Campanales se ubica otro avituallamiento, líquido y solido. Desde aquí ya se ve la cima. Pero aún quedará un tramo duro y una última canal hasta la cima. La dureza de la prueba forma parte ya de su leyenda. Terrén recuerda que muchos corredores, todos ellos experimentados atletas, le han confesado que fue subiendo a Collarada “la primera vez que sufrieron calambres en su vida”.

FAVORITOS

El gran favorito de esta edición en la “Puyar y Baxar” es el veterano Miguel Caballero, que viene de ganar la “Boca del Infierno” de Echo y ya logró también el triunfo en la última edición del Cross del Juncaral de Villanúa. Enfrente tendrá al joven corredor de Canfranc, Raúl Criado, que está logrando muy buenos resultados esta temporada. También puede estar entre los primeros puestos el corredor de Puente la Reina, Fran Naval. En mujeres, todas las miradas están puestas en Maite Maiora, que también ganó la última edición de El Juncaral y ha logrado la 2KV en tres ocasiones (2013, 2018 y 2019).

Los records de la prueba están en posesión del jaqués Luis A. Hernando, que en 2018 subió y bajó en 2:04:50, mientras que Maite Maiora, el mismo año, logró un registro de 2:34:20. Los records de ascenso los ostenta el andorrano Ferran Teixidor, uno de los mejores especialistas mundiales en ascenso, que en 2015 ascendió a la cima de Collarada en 1:24:14. El femenino lo posee Virginia Pérez, que en 2019 alcanzó la cumbre en 1:42:15.