Más de 1.400 corredores han participado en la XX edición de la San Silvestre de Villanúa, la carrera más popular por número de participantes de Aragón solo por detrás de la de Zaragoza. Después de dos años de suspensión por la pandemia, la respuesta en el reencuentro ha sido masiva y se ha estado cerca de batir el récord histórico de participación

Villanúa ha sido una fiesta en el último día del año. La San Silvestre ha unido la dilatada vocación deportiva de la localidad y el deseo de despedir el año de una manera desenfadada y divertida. Y el resultado ha sido una multitudinaria carrera que ha multiplicado por tres la población habitual del pueblo. Ha ganado el francés Kevin Martins en categoría masculina, quien además ha batido el récord de la prueba que él mismo ostentaba: lo ha bajado en 9 segundos; de 8:32 a 8:23. Ha sido el protagonista de la tarde pero no el único.

Detrás de él, de ese selecto grupo de corredores que había venido a Villanúa a competir, estaba una muchedumbre de participantes que solo aspiraba a cubrir los 3 kilómetros de la carrera de la manera más gratificante posible. La mayoría lo ha hecho disfrazado, y es ahí donde la San Silvestre de Villanúa se diferencia del resto. Aquí lo importante es la experiencia más que la marca, es un evento deportivo pero sobre todo es un acontecimiento social, una fiesta.

Como explicaba David Dumall, coordinador de Deportes del Ayuntamiento de Villanúa al finalizar la prueba, “la San Silvestre es una seña de identidad de la localidad y lo demuestra el hecho de que después de dos años de parón hemos tenido una cifra de inscritos que está muy cerca del récord histórico. La gente tenía ganas de venir a Villanúa y de vivir la experiencia de una carrera que es única”.

Por lo tanto, al mirar las clasificaciones es tan relevante quien ha corrido más rápido como quien lo ha hecho luciendo el disfraz más original o ingenioso. Kevin Martins está grabado ya con letras de oro en la San Silvestre de Villanúa, que ha cumplido este año su XX edición, pero también Maite Maiora, que ha ganado la prueba en categoría femenina con un tiempo de 10:39. Maite corre en casa, se siente de casa y ya ganó en julio la 2KV. Su presencia en Villanúa el último día del año ha supuesto un verdadero espaldarazo a la San Silvestre.

Pero el público en este día de despedidas y de buenos propósitos estaba, sobre todo, pendiente de quién había sido el más audaz a la hora de recorrer los 3 kilómetros del circuito. Y aquí no se trataba de correr más rápido y de estar mejor preparado sino de ser más original con el disfraz. Porque la San Silvestre de Villanúa, como se sabe, busca ante todo que el deporte sea una manera de celebrar la vida. Y así lo entendió el jurado, que premió a los corredores que participaron representando el portal del Belén, o al Papa Noel que arrastraba un trineo con perros, o a la vieja del visillo que corría sin perder de vista lo que ocurría a su alrededor. Al verles correr uno llegaba a la conclusión que su mérito estaba a la altura de quienes habían entrenado para mejorar sus marcas en Villanúa.

Fotos: Turismo Villanúa / Yhabril Moro