La sexta edición del Encuentro Pirenaico de Género Negro situó el pasado fin de semana a Villanúa como el epicentro de la novela negra española. Algunos de los mejores autores del país participaron en tres intensas jornadas de convivencia en las que se celebraron mesas redondas, debates, conferencias y conciertos de música. El jazz y la gastronomía fueron los ejes temáticos de esta edición en la que se abordó el género desde diversas ópticas y siempre con una mirada original y desprejuiciada.

El género negro y ese subgénero conocido como “rural noir”, cada vez con más seguidores y autores, llenó largas horas de conversación, debate y reflexión durante las tres jornadas que duró la sexta edición del Encuentro Pirenaico de Género Negro de Villanúa. Cada año es una vuelta de tuerca que pone a prueba la capacidad de los responsables del certamen para diseñar una programación más original, interesante y dinámica. Esta vez el equipo que dirige Ricardo Bosque lo ha vuelto a conseguir.

“Hacemos una valoración muy positiva tanto por la respuesta del público como por la calidad de las mesas, han sido todas muy interesantes”, señala el director de VillaNoir, la persona que hace seis años junto a Ana Etxabe, la concejala de Cultura de Villanúa, pensaron que esta localidad del Pirineo aragonés podía ser el lugar ideal para celebrar un encuentro de estas características. El tiempo les ha dado la razón.

El gran protagonista de esta edición ha sido el escritor asturiano Paco Bescós, que fue galardonado con el primer Premio Villanúa Rural Noir. En una sencilla ceremonia (en VillaNoir se respira un aire familiar y sin pretensiones), el autor de “El baile de los penitentes” recibió el reconocimiento de sus compañeros y de muchos lectores, que siguen con devoción su serie ambientada en Calahorra con la guardia civil Lucía Utrera como protagonista.

Paco Bescós. Foto: Turismo Villanúa / Yhabril

“Los premios siempre son para mi una sorpresa pero este ha sido una sorpresa muy especial porque al no ser un reconocimiento a una novela sino al conjunto de una obra y su ayuda a la construcción de un género, he tenido necesariamente que pensar: qué pasada que hayan pensado en mi cuando somos tantos escritores en España escribiendo novela negra. Es un auténtico espaldarazo a mi carrera y una motivación para seguir trabajando”, señaló Paco Bescós.

En VillaNoir se habló del cómic en el género negro en una interesante y animada charla en la que participaron el prestigioso ilustrador Sagar junto a sus compañeros Cristina Hombrados, Javier Marquina y Juanfer Briones. “Para llegar a ser dibujante de cómic el único camino posible es siendo también lector”, afirmó Sagar, que en Francia está considerado uno de los grandes del cómic pese a haber nacido en Zaragoza. Marquina, por su parte, defendió que “el cómic es el espacio frente al audiovisual que es el tiempo”.

A la izquierda, Sagar; a la derecha, Javier Marquina. Foto: Turismo Villanúa / Yhabril Moro

La criminóloga Paz de Velasco protagonizó uno de los momentos más celebrados del encuentro con la charla “Un cadáver a los postres”, en la que analizó una escena real de un crimen real (ocurrió en Estados Unidos en los años 50) con la participación de la crítica literaria, Rita Piedrafita, que se ofreció para “ejercer” de asesinada. Rita bordó su papel. Era la primera vez que la criminóloga compartía sus conocimientos de una manera tan gráfica en un festival literario. En su explicación, llena de referencias y didactismo, nos advirtió de que en una escena del crimen “los cadáveres nos hablan”.

La criminóloga Paz de Velasco en un momento de su intervención en «Un cadáver a los postres». Foto: Turismo Villanúa / Yhabril Moro

Berna González Harbour, Ana Ballabriga y David Zaplana hablaron de periodismo y novela negra, una mesa que dio mucho juego y, como no podía ser de otra manera, también muchos titulares. En el debate eterno sobre el objetivo principal del género negro, la escritora y periodista de El País Berna González Harbour rechazó que éste fuera la denuncia social, como defienden públicamente muchos autores. “El primer propósito es la belleza literaria y el entretenimiento”, rebatió. Zaplana incidió en esta idea y aunque aceptó que cabe la crítica social, “lo que sobre todo tienes que conseguir es enganchar al lector y hacerle pensar”, concluyó.

La escritora y periodista de El País, Berna González Harbour. Foto: Turismo Villanúa / Yhabril Moro

En la mesa final llamada “Letras marinadas a la reducción del vino tinto”, los presentes hablaron y escucharon mientras participaban en una cata de vinos del Somontano. El maridaje resultó perfecto. Los escritores Natalia Gómez, el premiado Paco Bescós y Natalia Gómez Navajas disertaron sobre el género negro en el entorno rural y los siempre procelosos procesos de creación. “La novela negra es una fabulosa herramienta de entretenimiento que yo defiendo en un momento en el que parece que la evasión está mal vista”, indicó Bescós.

Momento de la mesa redonda «Letras marinadas a la reducción de vino tinto», en la que participaron los escritores Paco Bescós, Xavier Gutierrez y Natalia Gómez Navajas. Foto: Turismo Villanúa / Yhabril Moro

Natalia Gómez dijo que “la novela negra es un reflejo del alma humana” y todos coincidieron en que los elementos fundamentales que definen al género noir no son ajenos a un contexto no urbano, en clara alusión a la tesis defendida por algunos autores del género que sostiene que “es más fácil asesinar en una ciudad”. La violencia estructural existe tanto en la ciudad como en el pueblo, argumentó Gutierrez, “y eso es lo que nos permite plantear tramas independientemente del lugar”. Paco Bescós se mostró de acuerdo con esta premisa y explicó que “lo que nos interesa es encontrar un lugar en el que exista una convivencia realmente intensa que genere escenarios de conflicto, y que ese conflicto lleve a un crimen”.

*Artículo publicado originalmente en el semanario El Pirineo Aragonés el viernes, 14 de octubre, escrito por Juan Gavasa.